sábado, 13 de diciembre de 2008

Ruben Dario: "Sonatina"


La princesa está triste. . . ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.


El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.


¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz,
o en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?


¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa,
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.


Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.


¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Esta presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.


¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!


“¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!”



Después de dudar entre varios poemas, me decidí por éste, ya que fue uno de los primeros poemas que leí hace unos cuantos años en clase y uno de los que hizo que empezara a gustarme la literatura.

El poema describe la tristeza de la princesa, esa tristeza que todos hemos sentido alguna vez. Cuando somos niños, muchas de nosotras soñamos con a llegar a ser princesas y vivir en palacio con nuestro príncipe, pero en éste caso la princesa esta triste y ningún lujo de todos los que posee hacen que sonría. La causa de su llanto puede ser ese sentimiento de soledad, ese vacío que deja su príncipe, ese vacío que muchos de nosotros hemos sufrido alguna vez y ese vacío que seguiremos padeciendo. Finalmente, el hada madrina anuncia la llegada de un caballero que viene a “encenderle los labio con su beso de amor”.

En general, este poema de Rubén Darío es de mi agrado porque al leerlo nos envuelve en un mundo lleno de magia, exotismo y mitología. Además, el poema en conjunto tiene mucha musicalidad. El propio título, “Sonatina”, es un tipo de música, mediante paralelismos y anáforas, y la rima consonante se crea una repetición armoniosa. Por último, decir que el poema es muy rico en recursos estilísticos, son abundantes las personificaciones, metáforas, paralelismos… etc., los cuales consiguen embellecer el poema.



Nerea Gutiérrez 2.D